No todos pueden irse a la izquierda, pasará a segunda vuelta quien mejor lo haga
Los politólogos solemos enfrentarnos una pregunta durante las elecciones que, para muchos, resulta incómoda: ¿quién ganará? Suele ser incomoda porque, nuestro escenario electoral involucra múltiples actores (partidos, candidatos, oposiciones internas, instituciones, organizaciones sociales y redes informales). Cada actor representa intereses que no suelen estar alineados entre sí, el resultado de ello, suele ser que el escenario político-electoral varia constantemente, reduciéndose las posibilidades de la “predictibilidad politológica”.
Diego Florez
1/14/20265 min read


Quien formula la pregunta suele esperar certezas; sin embargo, anticipar resultados implica siempre un riesgo para la credibilidad del politólogo. Por eso, muchos politólogos recurren a atajos como señalar que las elecciones son “complejas” o que, en el Perú “todo pueda pasar”.
¿Significa esto que no sea posible aproximarse a un resultado? Si podemos. Lo que no podemos hacer es establecer certezas. A través del análisis, es posible estimar escenarios con mayores probabilidades; por eso, para no afirmar que atinar un resultado electoral es imposible, diremos que suele ser difícil. Al fin y al cabo, incluso un reloj malogrado puede acertar un par de veces al día.
Esa dificultad se refleja en la capacidad de determinados actores para modificar las condiciones del proceso electoral. En un texto anterior advertimos cómo algunos partidos con representación en el Congreso, durante los años 2024 y 2025, manipularon las reglas electorales y utilizaron políticamente las instituciones con el propósito de mejorar sus posibilidades de éxito en las elecciones de 2026. Estos hechos (ya consumados) tienen un impacto mucho mayor en el escenario político-electoral que las recientes “sorpresas” de coyuntura, como la victoria de Valderrama en las internas del Partido Aprista Peruano frente a Javier Velásquez Quesquén y Jorge del Castillo; la renuncia de Phillip Butters a la candidatura por Avanza País; la exclusión de Acción Popular del proceso electoral o la posible confirmación de exclusión del hermano de Vizcarra.
Tres candidaturas de “izquierda”
De las listas presidenciales inscritas, solo tres pueden ser ubicadas a la izquierda como Juntos por el Perú, la alianza electoral Venceremos y, pese a las críticas que recibe, Perú Libre, estas candidaturas difícilmente podrían ser ubicadas a la derecha. Las otras treintaitantos candidaturas (a la fecha, aún sin un número oficial debido al proceso de tachas) se posicionan, con distintos matices, cada vez más hacia la derecha
Las candidaturas ubicadas más a la derecha que las mencionadas se ven perjudicadas por la sobreoferta electoral de ese lado político, ya que la competencia partidaria, lejos de favorecerlas, las afecta negativamente al disputarse un mismo nicho electoral. En el otro extremo, las candidaturas que podemos ubicar a la izquierda no estimo que despierten el interés electoral pese a que nos aproximamos a la primera vuelta.
En los últimos procesos electorales, con la excepción de 2016, la izquierda ha tenido la posibilidad de pasar a la segunda vuelta; sin embargo, en el escenario actual el electorado de izquierda no parece encontrar una candidatura que lo represente. Esta situación se refleja de manera consistente en todas las encuestas publicadas hasta la fecha, donde, pese a que varias organizaciones fueron cambiando de candidatos presidenciales, cerca del 50 % del electorado no manifiesta apoyo por ninguna candidatura.
Ante la ausencia de una candidatura de izquierda que logre movilizar ese electorado, se abre la posibilidad que alguna candidatura busque “estratégicamente” apegarse más a la izquierda. No obstante, este viraje tiene límites, ya que no todas las candidaturas cuentan con la credibilidad o el margen político para hacerlo. En este sentido, uno de los factores que probablemente incida en la decisión del votante de izquierda será la posición que han tenido en el pasado los candidatos presidenciales frente a las protestas políticas de los años 2022 y 2023.
La izquierda pasará a segunda vuelta
Los candidatos presidenciales que hoy no ubicamos en la izquierda, pero que en las próximas semanas logren posicionarse estratégicamente hacia ese espacio, tendrían mayores posibilidades de pasar a la segunda vuelta que quienes persistan en competir desde la derecha, e incluso que los tres candidatos que hoy se presentan como representantes del voto de izquierda.
Para la primera vuelta, el electorado peruano difícilmente se desplazará más hacia la derecha de lo que ya se encuentra; por el contrario, la ausencia de una representación clara de la izquierda incentivará a varios candidatos presidenciales a disputarse ese espacio con gestos políticos orientados a captar dicho electorado, lo que en algunos casos puede derivar en “sobreactuaciones”.
Antes de identificar qué candidaturas tienen mayores probabilidades de realizar un viraje estratégico hacia la izquierda, nos detenemos brevemente en ese riesgo de la “sobreactuación”, el caso de la candidatura de José Luna (Podemos Perú) resulta ilustrativo: primero, por la incorporación de Raúl Noblecilla y Guido Bellido, calificados por muchos como antisistema e izquierda radical, respectivamente; segundo, por una estrategia comunicativa con gestos de cercanía e identificación muy forzados como sus videos en redes sociales (por ejemplo, la escenificación de labores agrícolas), y tercero, por propuestas de aumento de sueldos, pensiones y bonos de hasta cinco mil soles mensuales, que evidencian una “sobreactuación” para acercarse al electorado de izquierda.
En cambio, algunas candidaturas parecen contar con mayores recursos para atraer al electorado de izquierda. Con ello nos acercamos a una respuesta más concreta (aunque aún no podamos determinar quién ganará las elecciones, pues ello se definirá en una inevitable segunda vuelta), sí es posible identificar quiénes tienen mayores probabilidades de alcanzarlo: Alfonso López Chau y Marisol Pérez Tello.
Los dos candidatos presidenciales superan lo que parece ser uno de los principales requisitos para acercarse al electorado de izquierda en el 2026: no haber condenado de manera categórica las protestas políticas de 2022 y 2023 contra el gobierno de Dina Boluarte. Ambos mantuvieron posturas más matizadas frente a las protestas. En el caso de López Chau, el gesto de recibir a los manifestantes de regiones en la UNI contribuyó significativamente a perfilar sus actuales aspiraciones presidenciales y constituye un “activo político” para acercarse a los sectores de izquierda.
Asimismo, las candidaturas de López Chau y Pérez Tello han concretado alianzas “sociales” que les darán una base importante a diferencia de otros candidatos que intenten hacer ese giro a la izquierda. En la lista de Ahora Nación de López Chau, Luis Alberto Villanueva Carbajal (candidato a primer vicepresidente), secretario general de la Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú (FTCCP), y Ruth Zenaida Buendía Mestoquiari, expresidenta de la Central Asháninka del Río Ene (CARE). La FTCCP y la CARE, son organizaciones con fuerte presencia y capacidad de movilización social. A ello se suma la incorporación de candidatos al Congreso de Mirtha Vásquez, Ruth Luque, Indira Huilca y Harvey Colchado, figuras con arraigo en sectores progresistas, refuerzan el perfil de centroizquierda que busca proyectar Ahora Nación en la contienda de 2026.
Por su parte, en Primero La Gente de Pérez Tello presenta una plancha de perfil centrista y tecnocrático, integrada por Raúl Molina Martínez y Manuel Ato Carrera, aunque su reciente alianza con el Frente Social, encabezado por Rudecindo Vega y Lucio Castro (secretario general del SUTEP), amplía su vínculo con sectores sindicales afines a la izquierda.
El lado izquierdo de la mesa esta servido. En las siguientes semanas, será transcendental la capacidad de las candidaturas de López Chau y Pérez Tello para traducir los referidos “activos políticos” en respaldo electoral efectivo. Lo hecho hasta ahora no garantiza ese viraje: cuentan con recursos y apoyos, sus probabilidades de lograr un cupo en la segunda vuelta dependen directamente de que insistan en acercarse más a la izquierda.
¿Giro a la izquierda en el siguiente gobierno?
No. La izquierda es importante, especialmente para la primera vuelta como lo hemos argumentado, pero no es suficiente para ganar una segunda vuelta electoral y, menos aún para sostener el siguiente gobierno, la izquierda por si sola, no puede ser el soporte político para el periodo 2026 – 2031, por ello, el pese del voto de izquierda se irá diluyendo con el pasar de los meses posterior a la segunda vuelta electoral.
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